jueves, 17 de octubre de 2013

Argentino Luna - "A los argentinos"

Si a los argentinos se nos diera un día
por amar la tierra que nos vio nacer,
seguro que muchas cosas cambiarían
y el trigo en el surco empezaría a creer.

Si a los argentinos se nos diera un día
por hablar poquito y mucho trabajar,
seguro que el techo no se llovería
y en mesa de pobres habría más pan.

Si a los argentinos se nos diera un día
por tener lo nuestro con sinceridad
y no andar pensando que si es importado
todo lo de afuera se debe comprar.

Si a los argentinos se nos diera un día
por ser un equipo no lo individual
y no andar creyendo, somos los mejores
sino que entre tantos somos unos más.

Si a los argentinos se nos diera un día
por medirnos justos con vara real
y dejar de lado tanta altanería
digo en una de esas se podría cambiar.

Si a los argentinos se nos diera un día
por dejar de lado nuestra vanidad
y enterrar por siempre tanta hipocresía
y vivir de frente con la realidad.

Si a los argentinos se nos diera un día
por no andar mirando lo que pasa allá
y vestir el traje que nos pertenece
tendríamos seguro nuestra identidad.
y vestir el traje...
y vestir el traje...

lunes, 14 de octubre de 2013

Al furcio de un fulano mediocre

Tal vez una de las más desafortunadas intenciones de quienes se encargan de establecer parámetros en nuestro mundo moderno sea la de acabar con todo atisbo de Tradición o de raigambre tradicional en los pueblos. Entiéndase que no restringimos, esta vez, lo tradicional a lo meramente espiritual, sino también lo llevamos al resultado cultural que identifica el ser de una comunidad específica y lo torna distintivo entre los demás.

La Tradición es la herramienta apropiada para que logremos trascender la instancia 'brutal' (de bruto, animal) que diariamente nos enajena en la lucha por la supervivencia en un mundo materialista y caótico. De esa instancia 'brutal' ha surgido la voraz enfermedad que necesita acabar con todo lo que se oponga a su tarea envilecedora para lograr el acabamiento necesario de su estado de mediocridad. Haciendo nuestras las palabras de don José Larralde: estamos metidos en un vagón de mediocridad. Esto no es ignorancia. Al ignorante se lo puede sentar, se le puede enseñar y puede que deje atrás su ignorancia. En cambio el mediocre es peor, porque siendo ignorante se cree que se las sabe todas. Y eso es muy peligroso. La instancia 'brutal' que nos aqueja se sirve de la mediocridad para someternos a la más falaz influencia de la peor ignorancia: creyendo saber 'qué' somos desconocemos lo esencial, es decir, 'quienes' somos. Así también nuestro bendito Profeta Muhammad (que Dios le conceda paz) dijo que la segunda etapa de la ignorancia sería peor que la primera. La primera se dio en la época en que él llegó para transmitir la revelación. Gran cantidad de hombres se comportaban incorrectamente porque desconocían las normas básicas de la convivencia y porque resentían una falta considerable de educación. Hoy en día, época de la segunda ignorancia, la gente se dice 'saber' y actúa peor que aquellos de la época anterior, manifestando una ignorancia mayor y más nociva. Al que se cree 'saber', en su cerrazón, nada se le puede enseñar.

Estos ignorantes, brutos, mediocres, bocas sueltas, nos han sobrepasado. Formando parte inconsciente de una agenda mayor que los utiliza a su antojo, hacen del desparpajo una eclosión de imbecilidad que sólo los somete a la burla ajena (de aquellos que perciben el error) y a la falta de claridad mental. Y así se creen con el derecho y la libertad de decir y hacer lo primero que sus satanes personales les susurran indecorosamente.

Acabar con la raigambre tradicional y que nuestra juventud sea un manojo de hongos con identidades falsarias, réprobas e 'infernales': la mediocridad institucionalizada que se erige en pos de la contracultura de mercado. Hoy la moda quiere que la incivilización y la chabacanería redunden en libertad de expresión y movimiento de masas.

Con todo esto hemos querido aludir a las palabras desafortunadas vertidas desde la jeta insalubre de un músico moderno (un tal Fernando Ruíz Díaz) que han pretendido ensuciar una de las prácticas de nuestra tradición vernácula y nuestro folclore en la plaza que lleva el nombre de uno de nuestros grandes antepasados (José Hernández, en Jesús María, Córdoba), si bien nuestros conceptos pueden ser aplicados a todos los que desde esa 'brutalidad' tan falta de amor, llevan a cabo la obra de subversión del mundo moderno.

Quiera Dios que la sensatez y la sabiduría nunca nos falten.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Raíces de Tradición

"Árbol que guarda sus ráices
siempre le suebra corteza"
-Don José Larralde-

Hoy mucho se cacarea sobre los desmanes del imperialismo y de la creciente defensa de la soberanía de los 'supuestos' pueblos libres. Sin embargo, y teniendo en cuenta que esa 'libertad' sólo es una ficción conceptual, se ignora el alcance de un imperialismo tal vez más devastador que el de la imposición violenta. Nos referimos al imperialismo cultural, que es uno de los resultados más acabados del imperialismo que se ejerce sobre la mentalidad tanto individual como general. ¿Quién es realmente libre de las cadenas subrepticias de ese enorme monstruo global que sutilmente impone sus parámetros y leyes de atrofia e inmoralidad? Bástenos recordar la inquisidora necesidad que se nos ha hecho piel, esa necesidad de consumo que virtualmente nos devora y que aplaza nuestros valores humanos elementales y los remplaza por la depredadora irreflexión de una vida sin sentido y sin belleza. Bástenos recordar que todo lo que se nos 'fuerza' a consumir es el resultado demagógico de una visión de desarraigo y despojo cuya única finalidad es ejercer libremente su despotismo espiritual en nombre de una mentida igualdad que promueve como natural y plausible el más irreverente libertinaje, la más vil sujeción a las pasiones inferiores y la desconexión con lo que nos hace ser y nos da expansiones. Pues un espíritu expansionado es un espíritu libre, y un espíritu libre lo es en tanto que sepa 'ver' la realidad y ajustarse a los mandatos decidores de la verdad, destello revelador que es un reflejo interior de la voz de Dios.

Sin embargo, parapetados tras ideologías subversivas impuestas por el mismo aparato de poder que moviliza los resortes de todo imperialismo mental, sucumbimos a la idolatría carcelaria de supuestos enajenantes que lejos de facilitar soluciones generan aún más violencias y disfunciones quitándonos claridad. Seamos cuidadosos. El imperio es una inmensa maquinaria que se escabulle y se oculta tras tramposas mascaradas. De todos modos sus furcios no dejan de ser harto evidentes: así tenemos a los imberbes rebeldes que desde la industria del seudo-arte promocionan levantamientos que no pasan de la moda y el momento, frágiles sucedáneos del vuelo libertador; así tenemos a los momificados oligarcas de la política representando un sainete descomunal que para aplauso gana en desprecio y de burla en llanto; así tenemos el arma virtual que nos condena al inculto manoseo de lo tecnológico y su ética robótica de interacción maquinal; así tenemos la pantalla-medio de (in)comunicación, prolífica herramienta para la enseñanza del inculto estereotipo que sin saña nos conduce a la más cruel paradoja de la vida: no creer en nada más que lo que se ve, se oye, se lee y se reproduce en fantasmal proyección.

Despertar nos hará libres; despertar, conocer nuestras raíces, amar a ultranza nuestra urdimbre tradicional. Tradición, tenaz enemiga del gran inquisidor, culto de nuestros antepasados- patriarcas forjadores de identidad viril, tensión espiritual que impulsa a la propia trascendencia, religiosa consciencia de formar parte del plan de Dios y su movimiento vertical. Debemos instruirnos en ella, vivirla, saborearla, ser sus hijos, sus defensores, sus guerreros, sus transmisores, ser como el árbol que se hunde en la tierra para ofrecer sus retoños al cielo, como la montaña que impertérrita se mantiene frente a los embates del pampero y como el cóndor macho que en vuelo triunfal sobre la altura cordillerana vislumbra su destino de grandeza soberana.

El suelo fértil, como el vientre materno, genera nueva vida y da cobijo al alma que busca su eternidad alumbrar. ¡Tradición, tierra fértil por Dios fecundada, que tu sabiduría dé luz a nuestros pasos en rumbo al más allá!

lunes, 30 de septiembre de 2013

Una breve aproximación a los Maragatos

Como ya hemos apuntado anteriormente, el biotipo gaucho no ha sido históricamente una entidad restringida únicamente al ámbito de la Argentina, sino de la América en general, y de su origen moruno también da testimonio la migración de un pueblo particular que cumplirá un rol fundamental en la historia no sólo de Argentina, sino también del Brasil y el Uruguay: los Maragatos.

En el capítulo II, página 28, del libro 'El Payador', haciendo referencia a la llegada del español a nuestras costas sudamericanas, el escritor argentino Leopoldo Lugones dice: "...o intentaron quedarse como la chusma de Egipto, sin conseguirlo más que sobre la desierta costa atlántica, en las cuevas del Carmen de Patagones". Ahora bien, ¿quién es esta 'chusma' egipcia que quiso el destino se asentara en Carmen de Patagones?

A sesenta kilómetros al sur de Asyut, en Egipto, a mitad de camino entre las localidades de Tahta y Suhaj, se encuentra la población de al-Maraghat (en árabe: caverna, gruta). A principios del siglo VIII, un grupo de ciudadanos maragatos se sumaron al contingente de 18 mil hombres que Musa Ibn Nusair (640-714), gobernador del califato Omeya en el Norte de África, llevó a la Península Ibérica hacia 712 para consolidar las posiciones que su lugarteniente bereber Tariq Ibn Ziyad había conseguido el año anterior (de aquí que el antropólogo español Dr. Aragón y Escacena, en su obra 'Estudio antropológico del pueblo maragato' -Madrid, 1902-, considere a los maragatos descendientes de una inmigración berberisca).

Desde un principio los maragatos se asentaron en la provincia ibérica de León, en un área montañosa que sería llamada La Maragatería, situada en la zona central de la provincia hacia el suroeste de la ciudad de León. Hacia fines del siglo XVII y comienzos del XVIII, llegan al Río de la Plata numerosas familias de maragatos de León procedentes del puerto de La Coruña, y otras tantas procedentes de los Azores. Los maragatos serán los pobladores pioneros de los Establecimientos Patagónicos, fundando las poblaciones argentinas de Carmen de Patagones (la ciudad más austral de Buenos Aires), Mercedes de Patagones (actual Viedma), San Julian y Puerto Deseado. De ésta última población, otros grupos de maragatos se dirigieron hacia la Banda Oriental, fundando allí la ciudad de San José de Mayo, en el actual territorio de Uruguay. Por esta razón es que los actuales pobladores de San José de Mayo y su entorno, así como los de Carmen de Patagones, suelen recibir el gentilicio de 'maragatos', aún cuando tengan otros orígenes. Ya a fines del siglo XVIII serán identificados con los gauchos de la región. El tradicionalista y estanciero bonaerense Ronaldo Urruti, investigador de los orígenes andalusíes del gaucho rioplatense, aporta un dato no menor: los maragatos serán los encargados de imponer algunas pilchas gauchas como el calzoncillo cribado (con flecos).

Durante todo el siglo XIX, los maragatos tendrán un rol activo en la política de la región del sur de Brasil.

Río Grande del Sur es uno de los 26 estados que junto al distrito federal componen Brasil. Es. Además, el estado más meridional del país localizándose en la Región Sur de Brasil. El actual territorio de Río Grande del Sur, en tiempos de la colonia, se hallaba comprendido dentro del Virreinato del Río de la Plata, constituyendo el centro y centro-norte de la gran Banda Oriental de las primeras épocas coloniales.

Entre el 20 de septiembre de 1835 y el 1 de marzo de 1845, movilizados por las ansias de libertad e independencia, los maragatos forman parte de las fuerzas gauchas riograndenses en la llamada 'Guerra de los Farrapos', cuyo desenlace fue la proclama como país independiente del Río Grande del Sur. También tuvieron una notable participación en la Revolución Federalista, llamada justamente 'Revolución de los Maragatos', que estalló en Río Grande del Sur en febrero de 1893 contra los recién proclamados Estados Unidos del Brasil que, con el cambio de nombre, fueron la continuación del Imperio del Brasil. La Revolución Federalista contó con la participación de miles de gauchos montoneros brasileños, argentinos y uruguayos. La inestabilidad política llevó a los federalistas a intentar derrocar a las fuerzas leales del presidente estatal Júlio Prates de Castilhos (cuyos seguidores eran llamados 'picapaus' o 'chimangos'), esperando conseguirse nuevamente la autonomía riograndense y la descentralización del estado naciente. Los líderes militares de la Revolución fueron los caudillos nacionalistas Gumersindo Saravia (1852-1894) y Aparicio Saravia (1855-1904).

En su 'Vida de Aparicio Saravia. El gaucho de la libertad', el historiador revisionista argentino Manuel Gálvez nos aporta el siguiente dato esclarecedor: "Popularmente, cada bando ha puesto a su contrario un mote: para los federalistas o revolucionarios, los partidarios del gobierno son los 'picapaos', nombre de un pájaro, y les llaman así porque, como el picapote o carpintero, en el árbol, ellos están siempre 'picando' al pueblo con impuestos y exacciones; y para ellos los federalistas son los 'maragatos'. ¿Dícenles así por haber entre ellos algunos uruguayos de San José, llamados 'maragatos'? En España se da ese nombre a los habitantes de las Hurdes (comarca que se extiende a través de las provincias españolas de Cáceres y Salamanca), a quienes se les cree descendientes puros de los moriscos y muy peleadores" (pág. 62).

Así es que aún en nuestros días, Río Grande del Sur, en Brasil, mantiene una cultura gauchesca prominente. "La singular cultura gauchesca es el sello de Río Grande del Sur, donde los vaqueros de piel tostada rondan las pampas sureñas con su inconfundible sombrero plano y barbijo, pantalones amplios, pañuelo rojo al cuello y botas de cuero", señala la guía turística Insight Guides-Brazil.

Para concluir esta breve reseña haremos mención de un investigador brasileño que ha acreditado la estirpe andalusí del gaúcho del Brasil: Manoelito de Ornellas (1903-1969), etnógrafo y estanciero, que en la década de 1950 escribió varias monografías eruditas probando la herencia morisca en el gaúcho riograndense, por ej.: 'Gaúchos e Beduínos. A origen étnica e a formaçao do Rio Grande du Sul', Río de Janeiro, 1948 y 1956; 'A Filigrana Arabe nas Tradiçoes Gaúchas', Porto Alegre, 1950; 'A cruz e o alfanje. A expansao da cultura árabe', Bahia, 1960.


Información investigada y recopilada por: Raíces y Sabiduría.

sábado, 21 de septiembre de 2013

"El Pájaro Revolucionario", Jorge Cafrune

Ordena el cerdo granjero:
“¡ Fusilen a todo pájaro!”.
Y suelta por los trigales
su policía de gatos.

Al poco rato le traen
un pajarillo aterrado,
que aún tiene dentro del pico,
un grano que no ha tragado.

“¡Vas a morir, por ratero!”.
“¡Si soy un pájaro honrado,
de profesión carpintero,
que vivo de mi trabajo!”.

“ ¿Y por qué robas mi trigo?”.
“Lo cobro por mi salario,
que Ud. se negó pagarme,
y aún me debe muchos granos,
y lo mismo está debiendo,
a los sapos hortelanos,
a mi compadre el hornero,
y al minero escarabajo,
a las abejas obreras,
y a todos los que ha estafado.
 Ud. hizo su riqueza,
robando a los proletarios".

“ ¡Qué peligro! ¡Un socialista!.
¡A fusilarlo en el acto!”.
“Preparen, apunten..., ¡fuego!.
“¡Demonios, si hasta los pájaros
en la América Latina,
se hacen revolucionarios!”.

(Poesía de Oscar Alfaro interpretada por Jorge Cafrune)

lunes, 16 de septiembre de 2013

José Hernández, el periodista batallador

"Hernández ha sido un batallador que, afirmado en sus íntimas convicciones, bregó por las causas que consideró justas en cada momento de su vida. Podría decirse que fue un pragmático que ajustó su posición y sus actos a cada situación histórica y tomó partido por la causa que en ese marco vislumbró como la más justa". (J. E. Padula Perkins)

Mundialmente conocido como el prolífico autor del poema que representa nuestra nacionalidad, el 'Martín Fierro', además de poeta don José Hernández ha sido hombre de faenas camperas, militar, político y periodista, en una época en que los pendones de nuestro patriotismo integraban todos los aspectos de sus vidas en la consecución de causas elevadas.

La pluma del José Hernández periodista ha estado indisolublemente vinculada con su activismo político, faceta que poco se ha dado en conocer desde la historia oficial, escrita ésta por sus más celebres detractores (un dato no menor: en las conferencias dadas por Leopoldo Lugones acerca del Martín Fierro, y que luego serían compiladas bajo el nombre 'El Payador', allá por 1913, curiosamente en ningún momento se nombra a su autor, quien aún era objeto de estigmatización social debido a su ferviente adhesión al federalismo).

A continuación compartiremos algunos fragmentos de sus artículos periodísticos escritos para diversos diarios. Para quien desee conocer algo más de esta rica faceta hernandiana, remitimos al ensayo escrito por Jorge E. Padula Perkins titulado 'El periodista José Hernández', del que hemos tomado las referencias textuales y que se puede descargar gratuitamente en la red.

Escribe don José Hernández:

*Acerca del asesinato del general Ángel Vicente Peñaloza, el 'Chacho', por parte de una partida militar compuesta de tropas mitristas:

"ASESINATO ATROZ. El general de la Nación Don Ángel Vicente Peñaloza, ha sido cosido a puñaladas en su lecho, degollado y llevada su cabeza de regalo al asesino de Benavídez, de los Virasoro, Ayes, Rolta, Giménez y demás mártires, en Olta, la noche del 12 actual.

El general Peñaloza contaba 70 años de edad; encanecido en la carrera militar, jamás tiñó sus manos en sangre y la mitad del partido unitario no tendrá que acusarle un sólo acto que venga a empañar el valor de sus hechos, la magnanimidad de sus rasgos, la grandeza de su alma, la generosidad de sus sentimientos y la abnegación de sus sacrificios.

La historia tiene para el general Peñaloza el lugar que debe ocupar el caudillo más prestigioso y más humano y el guerrero más infatigable.

El asesinato del general Peñaloza es la obra de los salvajes unitarios; es la prosecución de los crímenes que van señalando sus pasos desde Dorrego hasta hoy.

Que la maldición del cielo caiga sobre sus bárbaros matadores. Los millares de argentinos a quienes el general Peñaloza ha salvado la vida, rogarán por  él". (Diario 'El Argentino', noviembre de 1863)

"Los salvajes unitarios están de fiesta. Celebran en estos momentos la muerte de uno de los caudillos más prestigiosos, más generosos y valientes que ha tenido la República Argentina. El partido Federal tiene un nuevo mártir. El partido Unitario tiene un crimen más que escribir en la página de sus horrendos crímenes. El general Peñaloza ha sido degollado. El hombre ennoblecido por su inagotable patriotismo, fuerte por la santidad de su causa, el Viriato Argentino, ante cuyo prestigio se estrellaban las huestes conquistadoras, acaba de ser cosido a puñaladas en su propio lecho, degollado y su cabeza ha sido conducida como prueba del buen desempeño del asesino, al bárbaro Sarmiento". (Diario 'El Argentino', noviembre de 1863)

"Pocos habrá, quizá, que conozcan una existencia extraordinaria, como la de este caudillo valiente, generoso y caballeresco, que ha sido actor en las escenas más notables del drama de nuestras luchas civiles y a quien sus perversos enemigos han pintado como el tipo de la ferocidad y encarnación del crimen".

"No creemos necesario detenernos mucho para recordar a nuestros lectores, la resistencia heroica que el general Peñaloza hizo por el espacio de muchos meses al ejército que después de Pavón envió el general Mitre al interior y que fue a ensangrentar el suelo de las provincias. Aún están vivos esos hechos en la memoria de todos, y todos saben que ante su prestigio, su actividad y su arrojo, únicos elementos de que podía disponer, fue a estrellarse todo el poder de las huestes invasoras, políticas de ese partido, cuya ambición es su único fin, el asesinato su único medio". (Diario 'El Argentino', diciembre de 1863)

*Denostando a sus adversarios políticos, críticas antisarmientistas:

"¿A dónde va ese círculo exaltado de Buenos Aires que ha logrado hacer, aunque pocos, calurosos prosélitos en todos los ámbitos de la República, a dónde va en su afán de dotar al país con un presidente (Sarmiento) cuyos antecedentes políticos y cuyo carácter personal son una amenaza viva para la paz y la quietud de sus habitantes? ¿Ha escrito acaso en su bandera la palabra de muerte para toda la Nación e intenta convertirla en un vasto cementerio?

Hacen sesenta años no interrumpidos que los hijos de esta tierra nacen al estruendo de los cañones se forman en medio del bullicio de las batallas encallecen sus manos empuñando la lanza y el sable y sienten encanecer sus cabellos entre el humo de los combates. Las legiones argentinas han recorrido el suelo americano en todas direcciones dejando tras de sí regueros de su sangre generosa, apilados los cadáveres de sus hijos y marchando siempre adelante, con el arma al brazo y atento el oído a la voz de los clarines.

¿A dónde van esas masas armadas a prisa, dirigidas por generales más o menos hábiles, vencidos hoy, vencedores mañana, pero sin conquistar jamás para sí un día de reposo? Cada vara de nuestro suelo recuerda un episodio sangriento, se liga a la historia trágica de un combate, cada vara de tierra es una tumba.

¡Hemos de marchar siempre chapaleando sangre, separando solícitos los cadáveres de nuestros hermanos que obstruyen nuestro paso y caminando a la ventura en medio de las tinieblas de la anarquía y sin más luz que el resplandor rojizo de los cañones!

Los pueblos tienen derecho a la paz, al reposo, al sosiego, después de sesenta años de vida en los campamentos en que han devorado sinsabores, apurando todas las amarguras que brinda la desgracia.

¿No se sienten conmovidos los autores de la anarquía en presencia de estas multitudes sacrificadas bárbaramente en holocausto de sus ambiciones bastardas, a la vista de esas hermosas campiñas donde blanquean los huesos de tantos millares de hijos de esta desgraciada República, al contemplar esos pueblos empobrecidos, aniquilados por la guerra civil y sentadas sobre sus escombros las viudas, las madres, los huérfanos como la imagen de la desolación?

Aunque tienen serenidad para buscar un rincón donde reunirse tranquilos y tratar que la destrucción se complete y de que las matanzas sigan.

Quince años de lucha sin tregua, fueron necesarios para conquistar un dogma: La Libertad.

Veinticinco de combates fueron precisos para fundar un principio: La Ley.

¿Qué se busca ahora?

Fundar un gobierno que haga de la libertad una mentira y de la ley una farsa.

Remover esas dos grandes conquistas, que son el fruto de una batalla de medio siglo, para sentar en su lugar el imperio de un círculo, para sustituir a la ley de voluntad de unos cuantos y para hacer que empecemos de nuevo el tan trillado camino de las luchas fratricidas.

Pero debemos tener fe en que esas tentativas no han de alcanzar su éxito.

El país ha de saber oponerse a esos manejos de los anarquistas y su voluntad ha de ser una valla que ha de contener el ímpetu de sus pasiones tantas veces funestas.

Si la anarquía, que intenta levantar de nuevo su cabeza, es vencida en la próxima lucha electoral, desparecerá entre nosotros, dando lugar al imperio del orden, de las instituciones y dejando abierto y franco el camino del porvenir.

¡Dios proteja la causa de los Pueblos!" (Diario 'El Eco de Corrientes', marzo de 1868).

*Contra el programa sarmientino de introducir métodos y maestros norteamericanos en la educación a riesgo de modificar las tradiciones pedagógicas nacionales:

"Es un destino bien amargo el de esta pobre República. Esto se llama ir de mal en peor.

Mitre ha hecho de la República un campamento. Sarmiento va a hacer de ella una escuela.

Con Mitre ha tenido la República que andar con el sable a la cintura.

Con Sarmiento va a verse obligada a aprender de memoria la anagnosia (libro de Marcos Sastre), el método gradual y los anales de Da. Juana Manso (puntal del feminismo en Argentina). ¡Estas son las grandes figuras que vienen a regir los destinos de la patria de Alvear y San Martín!

Pero, ¿consentirá el Congreso, consentirán los hombres influyentes de la República, consentirá el país en que un loco, que ya ha fulminado sus anatemas contra el clero y contra la religión, que ha dicho que va a nombrar una mujer para Ministra de Culto, que es un furioso desatado, venga a sentarse en la silla presidencial para precipitar al país a la ruina y al desquicio? No lo creemos; esperamos que el patriotismo y la reflexión no nos hayan abandonado del todo y que antes que consentir en semejante escándalo, tendrán bastante energía para decirle al partido de los anarquistas 'hasta aquí no más', y al loco predilecto de los perturbadores que se vuelva a su destierro político, a estudiar los diversos métodos de las escuelas americanas" (Diario 'La Capital', julio de 1868).

*Contra el servicio de fronteras:

"¿Qué se consigue con el sistema actual de contingentes? Empieza por introducirse una perturbación profunda en el hogar del habitante de la campaña (el gaucho). Arrebatado a sus labores, a su familia, quitáis un miembro útil a la sociedad que lo reclama, para convertirlo en un elemento de desquicio e inmoralidad.

Parece que lo menos que se quisiera fomentar es la población laboriosa de la campaña o que nuestros gobiernos quisieran hacer purgar como un delito oprobioso el hecho de nacer en el territorio argentino y de levantar en la campaña la humilde choza del gaucho.

Es la campaña, pues, fuente de nuestra riqueza y de nuestro porvenir económico y social, la que necesita garantías, de medidas liberales y protectoras. Es necesario desarrollar su industria, fomentar la población nacional, escudar al ciudadano contra los atentados de la fuerza.

Nosotros nos pronunciamos no sólo contra el atentado que envuelve la reglamentación actual del servicio de fronteras, sino contra la ceguedad que así nos arrastra al precipicio y así desconoce nuestros más fundamentales intereses" (Diario 'El Río de la Plata', agosto de 1869).

"El servicio de fronteras parece haberse ideado como un terrible castigo para el hijo de la campaña.

Los intereses de la campaña, ¿son intereses distintos de los de la ciudad? No, por cierto.

La campaña y la ciudad, es una misma población, con iguales derechos constitucionales, con idénticos intereses, con aspiraciones confundidas.

Y si esto es así, ¿cómo se pretende establecer una separación odiosa, inconstitucional?

¿Cómo se pretende que la campaña únicamente atienda el servicio de las fronteras?

¿Por qué no se hace extensivo ese servicio a los hijos de la ciudad?

La respuesta es fácil. Porque ese servicio es inicuo y atentatorio. Porque no puede exigirse en la ciudad, donde habría, consumada la violación de un derecho, una protesta enérgica y una acusación legal.

¿Y habremos de consentir que se perpetúe la injusticia, la masa de un antagonismo fatal, que puede producir tremendas complicaciones?" (Diario 'El Río de la Plata', octubre de 1869).

*De la administración de Mitre:

"Ahogó en sangre las resistencias de la Patria, para prepararse el camino de la Alianza, que debía dar por resultado la devastación del Paraguay.

En esta sección americana, Mitre ha sido un cometa de sangre un flagelo devastador, un elemento de corrupción y de desquicio, y dan testimonio de su existencia los huérfanos, las viudas y los inválidos" (Diario 'La Patria', setiembre de 1874).

*Sobre Sarmiento:

"Hace aproximadamente quince años, tuvo lugar en Santa Fe una Convención Nacional para considerar las reformas que Buenos Aires presentaba a la Constitución.

Ocupábamos en ella el puesto de taquígrafo.

En la fila derecha, en el primer asiento, se encontraba una convencional que se revolvía agitándose continuamente en su silla.

Miraba a todas partes como un desaforado, manifestando en todos sus movimientos una agitación y algo de un malestar que no le permitía permanecer tranquilo.

De pronto hace un movimiento rápido y se saca el botín, a pocos minutos el otro, coloca los pies cubiertos sólo con las medias sobre aquellos zapatos que tanto le habían mortificado y respirando fuertemente como quien se libra de una gran incomodidad, permanece muy tranquilo, como en el retiro de su casa, delante de la respetable Asamblea. Ese hombre era el Sr. Sarmiento y ese fue el día y las circunstancias en que lo conocí, bajo la impresión que cada uno de los lectores puede calcular que produciría en el observador aquel hecho de intimidad y confianza con la Convención y con el público.

De allí parten mis relaciones de vista con el Sr. Sarmiento, por quien después he sido perseguido sin tregua.

...el Sr. Sarmiento me persiguió en Corrientes cometiendo una injusticia y una violación de la Constitución, por la que fue acusado ante el Congreso al principio de su presidencia y esa acusación tiene mi firma al pie. Cuando él era candidato, yo había combatido su candidatura y él se vengaba.

Más tarde, siendo él Presidente, tengo noticias de cinco o seis órdenes de prisión dictadas contra mí, pero he tenido la satisfacción de verlo bajar del gobierno, sin que él tuviera la de meterme en la cárcel.
(...)

Cuando los que mataban, los que aplaudían la matanza y los que la predicaban como justicia, me llamaban a mi 'mazorquero', porque condenaba aquellos excesos y defendía en tantos desgraciados el derecho de vivir, yo no podía, no debía quedarme sin retribuir el sangriento apóstrofe.

Era una injuria recíproca. Recibía una y devolvía otra que le era correlativa.

Pero los que mataron, Sr. Sarmiento, los que mataron son más culpables, cualesquiera que sean las formas en que lo hicieron, que los que condenaron a los matadores, cualesquiera que sean los términos que escribieron.

Fínjase muerto y oirá la opinión de la posteridad respecto de usted" (Diario 'La Libertad', setiembre de 1875).

Sirvan estas notas de aproximación al pensamiento de uno de nuestros máximos baluartes patrióticos.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Del Suelo y sus Hombres

La tierra, el suelo, cada zona del planeta posee un color original, distintivo, una característica particular que la hace única e irrepetible. Este color, este matiz propio, es algo que le es dado, una concesión sagrada que desde los albores mismos de la creación conlleva un significado determinado para sus hijos, retoños de la tierra, frutos del espíritu que la anima y que en ellos encuentra la feliz consumación.

La característica particular de cada tierra es como el código genético que se perpetuará en el interior de sus vástagos, la herencia que convertida en responsabilidad para los hombres del suelo se transformará en rumores de tradición, en canto de pueblo, alas con que el espíritu de la raza remontará el grácil vuelo hacia su trascendencia.

Sólo los hombres con el profundo sentir de la tierra, con el apego primario al suelo que ha gestionado su aparición desde un pasado inmemorial pero siempre presente en el latir de la sangre, su ser en el mundo, sólo esos hombres que guardan la honda consciencia de lo que crece por dentro, pueden convertirse y ser los poderosos elementos que hacen de la patria una epifanía del más elevado Arte, expresión acabada de la sabiduría divina y su belleza intemporal.