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viernes, 6 de septiembre de 2013

El Mate y la Salud

¿Qué es el mate?

El mate es una infusión que se realiza a partir de las hojas del árbol Ilex paraguariensis. Es una bebida no alcohólica consumida a nivel mundial en forma de té o como un ingrediente en suplementos dietéticos.

En Sudamérica las personas tienen la costumbre de beberla dentro de las calabazas que nacen de una planta de la región denominada Lagenaria siceraria, las cuales se ahuecan y se dejan secar.  También se puede preparar en recipientes de vidrio, de madera, esmaltados o cerámicos.

Beneficios de la yerba mate

Los investigadores han estudiado largamente todas las propiedades medicinales que la infusión de yerba mate brinda a quienes la beben asiduamente.

Según los investigadores, la yerba mate contiene polifeniles antioxidantes que previenen la destrucción de la membrana de los glóbulos rojos por los radicales libres. Este proceso se da durante el estrés oxidativo, donde los radicales libres producidos por el organismo superan su capacidad de eliminarlos.

El estrés oxidativo es característico de enfermedades como aterosclerosis, mal de Parkinson, insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio, Alzheimer y el síndrome de fatiga crónica.

Lo más notable de las propiedades de la yerba mate es que su capacidad antioxidante es más alta que el té verde, el cual se promociona comercialmente por su alta capacidad antioxidante.

El ingerir grandes cantidades de líquido es una de las recomendaciones que los médicos realizan a quienes desean bajar de peso, por lo que se puede consumir la infusión de yerba mate gracias a las propiedades que esta tiene para tratamiento de la obesidad; además funciona como potente diurético y agiliza el tránsito lento.

Otro objetivo de la investigación fue evaluar de manera concisa y completa el potencial de Ilex paraguariensis como fuente de compuestos biológicos para la industria de nutrientes.

También sugieren que el té de yerba mate puede reducir el riesgo de enfermedades del corazón, como se cree que lo hace el vino; y a su vez ha demostrado tener una alta citotoxicidad para las células cancerosas, que es incluso mayor que la de té verde.

Esta investigación demostró también que tomar mate no solamente es saludable, sino que nos mantiene jóvenes por más tiempo, gracias a sus propiedades antioxidantes similares a las del café y a las del té.

Pero los beneficios de esta yerba no son solo aprovechados por los seres humanos, ya que también tiene la capacidad de inhibir la aterosclerosis en conejos cuando son alimentados con una dieta alta en colesterol, y un extracto acuoso de yerba mate.

lunes, 23 de abril de 2012

Mate: Paradigma Autóctono

Se denomina mate a la infusión preparada con hojas de yerba mate (Ílex paraguaiensis), planta originaria de las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay, el curso superior del Uruguay y el sur de Brasil. Estas plantas previamente secadas, cortadas y molidas forman la yerba mate, la cual tiene sabor amargo debido a los taninos de sus hojas. Por esto, hay quienes gustan de endulzar un poco el mate con azúcar, miel, stevia o endulzante no calórico. La espuma que se genera al «cebar» se debe a los glicósidos que la yerba mate contiene.
Era consumido desde la época precolombina entre los pueblos originarios guaraníes (y por influencia de esto, también lo hacían otros grupos que realizaban comercio con los guaraníes, como los querandíes, los pampas antiguos, tobas, etc.).
Fue adoptado rápidamente por los colonizadores españoles, y quedó como parte del acervo cultural en Argentina, Paraguay y Uruguay, países en donde se consume mayoritariamente; pero también en el sur de Brasil, zonas de Bolivia y en la Patagonia chilena.
Como sucede con el , el café o el chocolate, el mate posee un efecto estimulante debido a la mateína (sinónimo de la cafeína) que contiene.
Además se le suma un efecto, que es compensado por el alto consumo de agua que se realiza cuando se matea, resultando así una infusión digestiva, depuradora y ―al poseer antioxidantes― preservadora del organismo. Como las otras infusiones mencionadas, el mate tiene cierta acidez, razón por la que muchas veces se le añaden ―en escasas proporciones― otras hierbas (digestivas, reguladoras de la función hepática, sedantes, etc.) que logran neutralizar la acidez como también compensar el ligero efecto estimulante de la cafeína.
Tradicionalmente, el mate se bebe caliente mediante un sorbete denominado bombilla colocado en un pequeño recipiente, que es denominado ―según la zona― «mate», «cuya», «porongo» o «guampa», que contiene la infusión.
Por lo común se distingue al recipiente llamado porongo del llamado «mate» por ser el primero de mayores dimensiones y de boca ancha. Aunque se obtienen normalmente del porongo (Lagenaria siceraria), una cucurbitácea cuyo fruto tiene una corteza fuerte y leñosa apta para ser usada como recipiente, desde tiempos coloniales se han realizado mates de plata, cuerno vacuno (guampa), porcelana, vidrio o madera (en general quebracho o palo santo) o pezuña de toro labrada.
Etimología
Al llegar los conquistadores a estas tierras, notaron que los nativos practicaban el ritual de juntarse a beber una infusión a los que los guaraníes llamaban ka'ay, siendo ka'a: ‘hierba’, e y: ‘agua’.
La expresión «mate», nace del vocablo quechua matí, que significa calabaza (el recipiente para beber mate suele ser hecho de calabaza). El mismo se tomaba a través de una cañita denominada tacuarí, en cuyo extremo se colocaba una semilla ahuecada que hacía las veces de filtro.
También se lo ha llamado «té del Paraguay» u «oro verde» por el alto valor que tuvo sobre todo en tiempos coloniales.[]
 Por extensión, los conquistadores denominaron de esta manera a la infusión elaborada a partir de la yerba (Ílex paraguayensis).
En portugués se llama chimarrão (‘cimarrón’), aunque especialmente en Río Grande del Sur también se utilice la palabra mate.
Historia
Los conquistadores que veían a los nativos tomarlo, tenían la creencia de que el mate era una «hierba del demonio» por desconocer su práctica. Sostenían además que era una bebida de haraganes, ya que los nativos dedicaban varias horas por día a este rito.
El mate se originó como un rito de los nativos guaraníes en el territorio que hoy ocupa el Paraguay y las provincias argentinas de Misiones y Corrientes, los guaraníes sepultaban los restos de sus seres queridos y en ese mismo lugar plantaban yerba mate, luego que la planta crecía, la cosechaban y la tomaban en «rueda» con sus familias de la misma manera que se realiza hoy en día. Los nativos guaraníes realizaban estos ritos porque creían que de esa manera el espíritu de sus seres allí enterrados iban a crecer con la planta de yerba mate y pasar a través del mate a su cuerpo y permanecer con ellos. También solían plantar donde enterraban a sus parientes distintos tipos de vegetales comestibles porque creían que así crecía mejor la planta.
Los españoles observaron que a los guaraníes, el mate los fortificaba para el trabajo y en caso de necesidad les servía de alimento. Hacia 1714, su uso se había extendido a Bolivia y Chile. Los ingleses de Chile (que se ocupaban de la trata de esclavos traídos de África) vieron que también beneficiaba a los negros, lo probaron y lo llevaron a Londres, donde fue muy bien recibido. Incluso se pensó en remplazar el tradicional uso del té por esta bebida, ya que era más provechosa e incluso más barata; pero como las misiones jesuíticas del Paraguay eran su único productor, y el comercio del té les reportaba tan buenas ganancias, se desechó la idea.

Según al antropólogo Daniel Vidart, el mate es algo más que una bebida. Es una tradición que vence las costumbres aislacionistas del criollo y empareja las clases sociales... y a través de los tiempos, es el mate quien hizo la rueda de amigos, y no la rueda quien trajo al mate. Y no solo eso, también es un símbolo para todo aquel que se aleja de su país natal (Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile, algunos estados de Brasil y Bolivia) y encuentra en él una remembranza y un enlace con su tierra.


domingo, 15 de abril de 2012

Hermosa Oda al Mate: Mi Viejo Mate Galleta de Don José Larralde

Mi viejo mate galleta,
que pena me dio perderte,
que mano tronchó tu suerte,
tal vez la mano del tiempo,
si hasta creí que eras eterno,
nunca imaginé tu muerte.

En tu pancita verdosa,
cuantos paisajes miré,
cuantos versos hilvané,
mientras gozaba tu amargo.
Cuántas veces te hice largo,
y vos sabías porqué.

Cuando la yerba escaseaba,
por falta de patacones,
nunca pediste razones,
pero me diste consejos,
chupá, pero hacete viejo,
sin llegar a los talones.

Y en esos negros inviernos,
cuando la escarcha blanqueaba,
tu cuerpito calentaba,
mis manos con su calor,
pa' que el amigo cantor,
se prendiera a la guitarra,

y ahí nomás se hacía la farra,
vos y yo, en un mano a mano,
mate y guitarra en el claro,
mate y guitarra en la sombra,
en leguas a la redonda,
no hubo jagüel orejano.

Ah, compañero y hermano,
que destino tan sotreta,
nunca le di a la limeta,
en vos encontré la calma.
En este adiós pongo el alma,
mi viejo mate galleta.