Siempre se habla del destino
pa’ juntar resignación
mas yo pido una razón
al que promueve el despojo
y tiene pinchao el ojo de
mirar a la nación.
Se hace la paz y la guerra
y lo que venga si es negocio
y hasta el cielo es un consorcio
administrado en la tierra.
Cuando Dios arme la yerra
porque un día ha de ser
cuando se halla que poner
el honor en la parrilla
cuantos machos de rodilla
seguro habremos de haber.
Preguntas y más preguntas
que me hacen y que hago yo
que naides me respondió
y que debo contestar
si es que debo amortiguar
lo que le debo al Creador.
Debo hallar adentro mío
toda la paz que me quede
pa’ ver si mi mente puede
y aun entrando en rebelión
cantar con el corazón
pero cantar lo que debe.
Ninguno se arrogue un tiento
de mi lonja pa’ su apero
a fuerza de ser sincero
me he ganao mas de un quebranto
pero nada vale tanto
como esta tierra que quiero.
No hay razón pa’ que no se oiga
la voz de un canto argentino
no le tenga miedo al trino
que nace en la tierra de uno
y no lo vuelva reyuno
por más que apriete el destino
la tierra suele ser de otro
pero el canto ha de ser de uno.
Suele el pan andar de ayuno
y la vergüenza con frío
ser de otro el agua y el río
pero el canto... pero el canto...
ha de ser de uno.
Si alguna razón te asiste
no hay porque d’irse a baraja
solo una medida encaja
y hay que encajarla aunque cueste
porque no existe peor peste
que desatarse la faja.
Por eso sigo derecho
voy lerdo pero no paro
yo sé que no tengo amparo
si no me amparo yo mismo
y hasta me hice un catecismo
con credos que son muy claros:
creo en mi Dios
y en un creo, creo en todo lo que he visto
si por existir existo
mi credo no me ha mentido
y pa’ no andar resentido
cuando se me va lo chisto.
Se han inventao las naciones
pa’ desparramar tumulto
cada una invento su culto,
bandera, iglesia, costumbre
pero el hombre, pero el hombre...
tiene herrumbre en la mitad del indulto.
Sin embargo hay que creer en la verdad
aunque parezca mentira
si hasta la lonja se estira
cuando la asidera aguanta
como no creer en la santa verdad
si se la respira.
(Fragmento de "Cuando la vida me nombra" de don José Larralde)
En la montaña toda fuerza
definida se convierte en ejemplo. A la vera del camino hay una piedra enorme,
mostrando a los vientos la grandeza de su soledad.
Quién sabe qué tempestades
desataron los genios de la montaña para arrancar ese pedazo de cumbre y hacerlo
rodar hasta el valle. Y esa piedra conserva en el llano la misma solemnidad de
cuando era cumbre, de cuando ofrecía su atalaya de granito a los cóndores.
Piedra sola supo de cielos
claros, de soles ardientes y de lunas vagabundas, de nieves implacables, de
vientos libres, de alas potentes y de vertientes misteriosas.
Piedra sola no cayó para ser
olvidada. Tal vez comenzara ahí, en el valle, su verdadera misión, su verdadero
destino, a la par de los cardones, protegiendo a los arrieros con su sombra.
Para el viajero que pase y la mire con ojos de turista, Piedra sola es un
peñasco enorme, parado junto al camino, y que no tiene ninguna significación.
No servirán los ojos para mirar
hacia arriba y descubrir el hueco dejado en la cumbre desde donde rodara la
noche del huracán. No alcanzarán los ojos a ver las cenizas junto a la piedra,
donde tantos viajeros de la vida levantaron sus fuegos para protegerse del
frío. No alcanzarán los ojos a penetrar la grandeza del peñasco, que en el
valle no es una piedra más, sino la Piedra sola, que es fuerza, definición,
ejemplo y símbolo.
Más que una derrota, su
posición es un triunfo. Hay que creer en la Verdad de todas las cosas de la
naturaleza. Las piedras cuando son de un solo bloque tienen un alma grande. En
esa alma, la montaña guarda todo su secreto, todo su silencio, toda su
fuerza...
Piedra sola es el símbolo de
una vida. Es la fuerza de un espíritu que se ha mantenido firme a través de
todas las angustias.
Hay seres contra quienes la
vida desata de pronto un vendaval de sombras y abismo, y los derrumba sin cauce
ni ritmo, dejándolos ahí, junto a un camino cualquiera, como una Piedra sola...
Pero no son cosa muerta en el paisaje. El dolor, cuando se lo sabe sufrir con
dignidad, crea fuerzas que agigantan el espíritu y aclaran el horizonte. Hay
seres que pueden mostrar su entereza y dar, en la cumbre o en el llano, el
ejemplo de un valor puro, de una emoción pura.
Muchos destinos que parecen
llamados a darse a la vida en un gran continente, terminan realizándose de
verdad en un terreno humilde y claro, en un espacio pequeño, pero lo
suficientemente apto para que se cumpla la misión de vivir con el pensamiento y
con el corazón. Es la Verdad que se va realizando en el silencio de una pena
bien guardada. Es el símbolo de un espíritu que ha llegado a la serenidad por
los caminos del dolor. Eso es Piedra sola.