martes, 9 de julio de 2013

El Bendito Mes de Ramadán

  Los Musulmanes de todo el mundo hemos ingresado al bendito mes de Ramadán.
  El mes de Ramadán fundamentalmente es el mes del Noble Corán, es el momento feliz en que los musulmanes se reúnen alrededor del libro que los impregna con su carácter, que hace de ellos una Comunidad.
  El Corán no es un texto normativo ni la historia de un pueblo, sino la reflexión esencial a partir de la cual el Islam se convierte en un hecho civilizador y universal, abierto, tolerante, capaz de armonizar culturas diferentes y proporcionarles una proyección en la solidaridad activa.
  No es el libro de una idea común, sino el de un sentir común y un estilo, donde es radicalmente posible la diversidad de criterios, el trasiego continuo, la comunicación.
  Es un libro destinado a suprimir barreras, a franquear obstáculos, y no a erigir dioses o dogmas.
  Por eso, Ramadán es el mes de la Misericordia de Dios, de la Bendición y la indulgencia. Dijo el Profeta Muhammad (que Dios le conceda paz):
“Gentes, llega a vosotros el mes de Dios, portando Misericordia, Bendición e Indulgencia, un mes que es, junto a Dios, el mejor de los meses”.
  Por eso es que en este bendito mes, los Musulmanes ayunamos no sólo de lo que bebemos y comemos, sino de todo aquello que nos rebaja en cuanto a seres humanos íntegros y soberanos.
  Abu Umâmah (que Dios esté complacido con él), uno de los discípulos del Profeta Muhammad, relató: ‘Dije: Oh, Mensajero de Dios, dime una acción por la que yo puedo entrar en el Paraíso’. Él dijo: “Ayunar, no hay nada como eso”.
  Como Musulmanes argentinos nos llena de satisfacción compartir este momento especial con nuestros lectores, sin distinción de religión, raza, ni nación.
  Que Dios los colme de bendiciones.

miércoles, 3 de julio de 2013

El Pericón, danza de música bella

El pericón es un baile típico de la llanura pampeana. Es una danza muy elegante y era llamado "baile de cuatro", en razón de ser ése el mínimo de parejas necesarias y, también, porque la coreografía de la danza primitiva se componía de sólo cuatro figuras, llamadas, por su orden, demanda o espejo, postrera o alegre, cadena y cielo. A cada una de estas figuras corresponden varios movimientos distintos, que se ejecutan de acuerdo con las órdenes que dan, según el caso, el cantor o el "bastonero" -especie de director- y siguiendo el ritmo de vals lento, de sobrepaso, característico de todos los pericones.

El "bastonero" debía ser elegido con sumo cuidado, ya que de su ingenio dependía, en gran parte, el éxito del baile.

Posteriormente se le fueron agregando nuevas figuras para darle mayor visualidad y movimiento. El más conocido de estos agregados fue el "pabellón", donde las parejas, tomadas del brazo, forman un círculo y siguiendo el compás de la música, cada pareja, con las manos libres, extiende un pañuelo por encima de las cabezas, intercalándose los colores azul y blanco de la bandera argentina.

Historia:

Hace medio siglo aun se cultivaba en la campaña argentina.

Ventura R. Lynch, cuyo conocido folleto se publicó en 1883, lo menciona entre las danzas del gaucho bonaerense y asegura que se bailaba también en el interior y en el Uruguay.

Cuando Sarmiento era muy joven lo bailó en San Luis. Así nos lo dice en sus "Recuerdos de provincia" cuando habla de don José de Oro, su maestro y consejero hasta los 15 años, el cual... "Gustaba con pasión de bailar, y él y yo hemos fandangueado juntos todos los domingos de un año (1826) enredándonos en pericones y contradanzas en San Francisco del Monte, en la sierra de San Luis..."

Nada extraño es que el Pericón se bailara en 1820 en Buenos Aires, cuando el testimonio de Sarmiento lo radica en San Luis en 1826. Esa antigüedad y esa dispersión se confirman con la noticia clave que nos dejó el sólido recuerdista José Zapiola, autor que, a pesar de haber publicado en 1872 sobre el período 1810-1840, merece crédito. Escribe Zapiola: "San Martín con su ejército, en 1817, nos trajo el Cielito, el Pericón, la Sajuriana y el Cuando..."

Según documentos que daré en otra oportunidad, Pericón es el bastonero, por tal nombre conocido en Buenos Aires antes de 1818. Y la expresión "cielo apericonado" de esa época, significaría "cielo con bastonero", esto es, "cielo con más de dos parejas", con muchas parejas, como el Pericón, que aunque se llama baile "de cuatro", según Lynch, es de cuatro como mínimo, porque con dos no se puede hacer la cadena.

Esta danza (y otras) fue incluida en nuevas obras criollas hasta que obtuvo una nueva versión musical muy difundida. En 1900, el actor y compositor Antonio D. Podestá, estrenó en el teatro de la Zarzuela (hoy Argentino) un "boceto lírico nacional" en un acto, con texto del propio compositor, titulado "Por María". La obra se dio once veces seguidas y algunas más, después, en el Victoria y en el Apolo. Todo en 1900-1901.

La música del boceto fue compuesta a base de melodías populares u originales en estilo popular, y el Pericón de la quinta escena (original de Podestá) fue reducido de la orquesta al piano por G. Grossi. Se imprimió la versión y el público agotó numerosas ediciones del "Pericón por María", como se rotula. Así pudo ser y fue ejecutado y bailado por niños y adultos en las fiestas escolares, de beneficencia o de aficionados, en las poblaciones de toda la república.

Hacia 1906 el Pericón invade francamente los salones aristocráticos de Buenos Aires. Hay, es claro, partidarios y adversarios de su adopción. Se discute. Los amigos de nuestra danza le hacen una débil defensa; no saben que el Pericón es baile de la más pura genealogía cortesana y que su aspecto vulgar es aleatoria consecuencia del culto en el ambiente campesino. Tampoco saben que bajó a los dominios del pueblo (antes de recibir el nombre popular) de los salones porteños, y que luego, en la época de la revolución, esos mismos salones, distinguidos entre los más elegantes del mundo, lo acogieron de nuevo y lo importaron a las principales ciudades sudamericanas.

Fuente: Danzas y Canciones Argentinas - Carlos Vega - Buenos Aires 1936.


sábado, 29 de junio de 2013

"Santos Vega", con José Larralde.

Película basada en el poema de Rafael Obligado que presenta la vida del payador errante Santos Vega, arquetipo de nuestra tradición gaucha, interpretado por el gran José Larralde, quien además ha musicalizado el film.


martes, 25 de junio de 2013

Perlas Sapienciales de la Tradición

La gesta de los grandes hombres de nuestra tradición ha sido una epopeya religiosa; es decir, desde el momento en que se libra un combate para preservar la identidad tradicional de un pueblo o una raza, se está combatiendo por ideales religiosos, entendiendo la 'religión' como el mantenimiento de un vínculo con lo Sagrado que permite la trascendencia del hombre con respecto a sí mismo. Lo que llamamos 'identidad tradicional' es el acervo sapiencial que permite y actualiza ese vínculo, y por esto es que reivindicamos el arquetipo del Caudillo de antaño, por considerarlo el representante acabado de esa identidad, defensor de la tradición frente a los excesos y peligros de las ideologías liberales que de mano de los personajes del unitarismo se terminaron imponiendo en la idiosincrasia política y cultural del país.

Sin embargo, al buscar una forma identitaria propia, aún cuando no sea más que para el festejo patrio correspondiente al calendario oficial, se acude gustosamente a la tradición gaucha cuyos máximos exponentes y guerreros aún perviven latentes a la sombra de la historia. Si bien ha surgido un poderoso movimiento revisionista que permite un encuentro más cercano y objetivo con los hombres de la tradición, la historia que se sigue enseñando es la misma que se escribió desde las plumas del liberalismo que se impuso a sangre y agresión sobre la tradición y sus representantes caudillos.

E insistimos en la epopeya religiosa, que es una épica propia a lo espiritual: mientras que la tradición preserva el vínculo con lo trascendente siendo depositaria de su sabiduría transformadora, el liberalismo busca el desarraigo, el desvinculamiento, la enajenación espiritual mediante la difusa permisibilidad del individualismo más egocéntrico, imponiendo la razón subjetiva como norma absoluta y parámetro de ilustración, conceptos como libertad, progreso y civilización de acuerdo a los postulados más salvajes del peor materialismo y el más voraz capitalismo, y una desmedida igualdad acorde a un modelo pergeñado desde la más baja horizontalidad. Por esto supone una épica espiritual: la batalla de lo elevado contra lo vil. Por ejemplo, mientras que Sarmiento y Mitre encarnaban el 'barbarismo civilizador', con sus ínfulas de progresismo sanguinario (la ideología que se impone con las armas), el 'Chacho' Peñaloza manifestaba la identidad tradicional de la raza, con su sublimación rural, fruto de un nomadismo ancestral del que era heredero el hombre de campo, del 'interior' (ideología de la 'resistencia' que permite desarrollar las posibilidades autóctonas). De aquí que ambas maneras de percibir la realidad (una horizontal, material y urbana, la otra vertical, espiritual y rural) nunca encuentren una coincidencia en la paz. Así lo quiere el destino: la lucha del bien contra el mal, y entendemos el bien como aquello que nos permite expansiones y el mal como lo que nos da estancamiento, cuando el que se expande es el espíritu y el que se estanca es el ego, es decir, nos expandimos mediante el espíritu y lo espiritual, nos estancamos mediante el ego y lo egoísta.

Si bien la Sabiduría Tradicional reviste cualidad de universal, su manifestación histórica en al ámbito humano ha adquirido formas determinadas de acuerdo a la situación espacio-temporal de la humanidad. Desde ya hace 1400 años, y hasta la consumación de los tiempos, el soporte de manifestación para esa Sabiduría transformadora es el Islam.

El Islam 'resurge' (y empleamos este término ya que como doctrina religiosa no viene a conculcar novedad alguna ni a suplantar doctrinas anteriores, sino a continuarlas y acabarlas -en cuanto a darles perfección-) en la Península Arábiga por el año 610 e.c. con la prédica del Profeta Muhammad (que Dios le conceda paz), enseñanza que se haya contenida en el Sagrado Qur'an (revelación de la Palabra de Dios a los hombres de toda época y lugar) y en los nobles hadices (dichos, sentencias y actos del Profeta Muhammad que complementan y explicitan la enseñanza coránica).

Básicamente el Islam es un sistema de vida que contempla todos los aspectos de la criatura humana (tanto individuales como comunitarios, abarcando tanto las formas rituales como los asuntos legales), sistema centrado en el monoteísmo de tradición abrahámica en el que se reconoce una única Divinidad (Dios, Allah) cuya Voluntad se ha manifestado mediante una cadena de mensajeros (entre ellos Noé, Abraham, Moisés y Jesús, que la paz sea con ellos) que culmina con el Profeta Muhammad como sello de la Profecía hasta el final de los tiempos. De hecho 'Islam' ha sido la prédica de todos los enviados de Dios, ya que a diferencia del Judaísmo (que alude a Judá) y al Cristianismo (que alude a Cristo), por sólo citar dos ejemplos conocidos, su nombre no hace referencia a mensajero alguno, sino a la esencia misma del mensaje que todos han transmitido. Islam es un vocablo árabe proveniente de la raíz s-l-m, que deriva del verbo 'aslama' que significa 'aceptar, rendirse o someterse'. Islam entonces representa la aceptación y el completo sometimiento a Dios, a Su Voluntad transmitida por boca de Sus mensajeros. La raíz de que deriva este vocablo cubre un amplio campo semántico en el que se encuentran significados como 'bienestar, salvaguarda, salud y paz'. De aquí provienen 'salim', sano, y 'salam', paz, términos indisolublemente relacionados con el sentido esencial de Islam. Así es que 'Islam' es un atributo impersonal, y quien lo posee es 'Musulmán'. En el reconocimiento de Dios y de Sus Mensajeros, y en la sumisión y aceptación a Su voluntad, el ser humano se vuelve física y espiritualmente saludable, logrando así la paz. Esta es la característica de un buen Musulmán.

En líneas generales, el Islam ordena la equidad, la justicia, la virtud y el respeto en el marco del servicio al Dios único. Se puede decir que en su tiempo, el Profeta Muhammad fue un caudillo carismático, con un implacable poder de atracción, que movilizó a la gran masa de desheredados, pobres, oprimidos y esclavos haciendo caer el sistema tiránico que acaudalados oligarcas tribales habían construido e impuesto sobre el comercio, los negociados y la interesada idolatría, para construir un Estado cuyos pilares fueron la fe, la verdad, la justicia y la libertad. Si bien hubo personas notables (aunque humildes y desinteresadas) en su círculo íntimo, la gran mayoría de sus seguidores eran esclavos a los que devolvió la libertad, pobres a los que hizo partícipes de sus derechos elementales como seres humanos y analfabetos a los que enseñó la ciencia de la auténtica humanidad.

Como hemos apuntado en más de una ocasión, la identidad tradicional, con su herencia sapiencial propia, de la que es depositario nuestro antepasado gaucho, y de la que los Caudillos fueron férreos defensores, proviene principalmente de la Tradición Islámica, que llegó a nuestras pampas a través de moriscos y mudéjares andaluces.

A continuación, y para poco a poco ir dando a conocer la Sabiduría propia del Islam, compartiremos una serie de 'dichos sapienciales' surgidos de la bendita boca de nuestro amado Profeta Muhammad (que Dios le conceda paz), para así comenzar a reconocer la inmensa herencia islámica que atesoran en sí mismos nuestros gloriosos antepasados patrios.

***

Lo más meritorio en el Islam es alimentar a las gentes y saludar a todos con un deseo de paz, tanto si los conoces como si no.

Hombre, repartir lo que te sobre será beneficioso para ti, y retenerlo será pernicioso para ti. La mano de arriba (que da) es mejor que la de abajo (que recibe).

Ninguno ve disminuida su riqueza por practicar la caridad; Dios acrecienta el honor de aquel que soporta resueltamente los perjuicios, y tan pronto como uno empieza a pedir, Dios le hace padecer pobreza.

La comida de dos es suficiente para tres, y la comida de tres es suficiente para cuatro.

La verdad guía a la virtud y la virtud guía hacia el Paraíso. Una persona que persiste en decir la verdad hasta que comparece ante Dios, merece ser llamada veraz. La mentira conduce al vicio y el vicio lleva al fuego; y una persona que miente hasta que comparece ante Dios, merece ser llamada mentirosa.

Deja aquello que te suscita dudas y cíñete a aquello que está libre de toda duda, pues la verdad conforta, mientras que la falsedad perturba.

Una persona prudente es aquella que se controla y se abstiene de lo que es dañino y se esfuerza por estar preparada para afrontar lo que le espera después de la muerte; y un loco es aquel que da rienda suelta a sus apetitos y busca en Dios la satisfacción de sus vanos deseos.

Parte de la excelencia del Islam de una persona consiste en abstenerse de aquello que no le beneficia.

No desdeñéis hacer el menor de los bienes, incluso saludar a vuestro hermano con un rostro alegre.

Cada día que amanece todos los miembros de una persona tienen una deuda de caridad: hacer justicia entre dos personas es caridad, ayudar a una persona a conducir su montura o a cargar en ella el equipaje es caridad, una buena palabra es caridad, cada paso dado para participar en la oración es caridad, quitar del camino lo que estorba es caridad.

Un hombre que avanzaba por un sendero sintió mucha sed. Al llegar a un pozo, descendió y volvió a salir una vez que hubo bebido; vio a un perro con la lengua fuera que intentaba lamer el fango, tan extrema era la sed que sentía. El hombre pensó: 'Este perro sufre de sed como yo sufría'. Así que descendió de nuevo al pozo, llenó su calcetín de piel con agua, subió sujetándolo entre los dientes y dio de beber al perro. Dios apreció su acción y le perdonó las faltas. Así es que es recompensada la bondad para con cualquier criatura viviente.

Protegeos contra el Fuego, aunque no sea más que dando medio dátil en caridad, y, si incluso de eso carecierais, dando una palabra de consuelo.

¿Os digo quiénes son los habitantes del Paraíso? Son todos los débiles (humildes) que son considerados débiles y en razón de ello menospreciados, pero que cuando maldicen en nombre de Dios, El cumple la maldición. Ahora, ¿queréis saber quiénes son los habitantes del Fuego? Son los ignorantes, los impertinentes, los orgullosos y los arrogantes.

Muchos son los desgreñados de cara polvorienta que son expulsados a empujones de las puertas de las gentes; mas si ellos dijeran en el nombre de Dios 'sea tal cosa y tal otra', Dios haría que se cumpliera.

Buscadme entre los humildes, pues recibís ayuda y sois atendidos por Dios a cuenta de los humildes que hay entre vosotros.

Cuando un hombre emplea el dinero en su mujer y sus hijos en espera de ser recompensado, su acción cuenta como si hiciera una obra de caridad.

A aquel que defiende el honor de un hermano, Dios le protegerá le rostro del Fuego en el Día del Juicio.

Que un hombre vaya repitiendo todo lo que oye es suficiente para que se haga mentiroso.

Si os dedicáis a buscar las faltas de vuestros hermanos, los corromperéis.

Evitad la injusticia, pues en el Día del Juicio la injusticia se convertirá en múltiples tinieblas. Y salvaguardaos de la avaricia, pues la avaricia perdió a los que os precedieron, les incitó al homicidio y a tratar lo ilícito como lícito.

El mayor sacrificio es decir a un tirano lo que es justo. El que calla la verdad es un Satán mudo.

Aquel que de entre vosotros advierta algo malo, debe cambiarlo con sus manos (mediante la acción); si no le es posible hacerlo, debe repudiarlo con su lengua; si no les posible hacerlo, debe por lo menos deplorarlo en su corazón; éste es el grado mínimo de fe.

Una persona no es creyente mientras no quiere para su hermano lo que quiere para sí mismo.

***

En próximas entradas seguiremos compartiendo las luces del inagotable océano de la Sabiduría Tradicional Islámica.

lunes, 17 de junio de 2013

Coplas de Sabiduría Gauchesca

Dende chico me gustó
ser libre, pa’que negarlo.
No sé si podré explicarlo
pero tuve corazón
y enllegada la ocasión
jamás titubie pa’darlo.

Eso sí, jamás cedí
cuando tuve una razón,
pa’todo hay explicación
y pa’todo sentimiento.
La verdad es el alimento
que al alma regala Dios.

Cada uno sabe en su adentro
cuanto debe y cuanto no.
Cada uno tiene una voz
que cada uno ha de escucharla
y aquel que quiera apagarla
será esclavo en su interior.

Pa’todo bien hay un mal
y pa’todo mal  un bien.
Cada cual en cada quien
pone su mano, o la quita.
Todos en la misma cita
nos vemos y no se ven.

Por eso, ha de ser tal vez,
que el hombre piensa y repiensa.
Por eso es que no hay quien venza,
el miedo de nunca ser,
equivocao al no ver
que toda luz es concencia.

Todo vivo o todo muerto
sin mitades todo soy.
Todo amanezco en un hoy
y todo amaneceré
con un ayer y un después
que será por lo que doy.

La noche me dio por noche
y el día me dio por día,
y me puse en la porfía
de lo que me toca dar.
Tal vez por analizar
comprendí cuanto debía.

Si el canto me dio su canto
y el sol me brindó su abrigo,
si hasta el perro en su ladrido
me dio razón de que existo,
todo lo andado y lo visto
son cosas que van conmigo.

¡Cuánto te debo mi Dios!
¡Cuanto me diste al criarme!
y si un día he de cansarme
será porque no entendí,
porque el día que nací
otros se morían de hambre.

Equilibrio natural
dicen algunos que saben.
Tal vez cuando estos se acaben,
nacerán otros sabiondos
pero yo escarbo en lo hondo
y no consigo ubicarme.

No entiendo porque ha de haber,
tanta cosa que no entiendo.
Porque se vive sabiendo
que nunca se ha de saber.
Profecía que al nacer
se dictamina muriendo.

Estoy vivo pa’los muertos
y pa’los vivos, no sé.
Vuelo pa’l que anda  de a pie
y pa’l que vuela me arrastro.
Cada cual en su camastro
acuna formas de ver.

Diferencias de la vida
que el hombre por ser ha creao.
Unos miran pa’l costao,
otros miran pa’delante.
Pa’atrás según el talante
y algunos pa’cualquier lao.

En cuestiones de mirar,
no se puede discutir.
Cada uno tiende a seguir
pa’donde mejor se le antoje
y así se agranda o se encoge
asigún las ve venir.

Y es mentira que el amigo
se juega por el amigo.
Todo comienza conmigo
y todo termina en yo.
En toda satisfacción
el yo se lleva consigo.

Si te ayudo es porque siento
necesidad por hacerlo
y si me niego a creerlo
es por ganas de no creer,
y asigún mi parecer puedo
o no puedo entenderlo.

Mucho tiempo me ha costao,
dentrar donde dentra el tiempo
y hace rato estoy sabiendo,
que dentre por proyección
al transformarme en embrión
dentre por fuera y por dentro.

Por fuera pa’los que ven
pa’dentro pa’los que sienten.
Por fuera pa’los que encuentren
en materia su verdad,
por dentro en la eternidad
y en la luz mas refulgente.

(Fragmentos de 'Herencia pa'un hijo gaucho', parte 2, de José Larralde)

domingo, 16 de junio de 2013

"A José Hernández" - Jorge Cafrune

Cuando cae la noche de la Pampa
sobre las crines de los pajonales,
y tejen las vigüelas la vidala,
el silencio es tu barba,
José Hernández.

Cuando crece a lo lejos la tormenta
y se estremece el trébol con el aire,
galopa el trueno su malón redondo,
y la luz es tu verbo,
José Hernández.

No hay rumbo del silencio
que no cubra tu Martín Fierro entre
nuestro gauchaje,
donde se desenfunda una guitarra,
o la fecundan tus versos,
José Hernández.

No hay ranchito en que no arda tu poesía
cuando se yapa el vino con la sangre,
y hay que aventar la pena respirando
tu corazón de pueblo,
José Hernández.

Y en la boca de cada peón de campo
con gusto a corazón insobornable,
el grito vivirá con tus palabras
porque eres Martín Fierro,
José Hernández.

Porque siempre templaste el instrumento
para expresar el alma del gauchaje,
y ponerle palabras al
silencio de tu pueblo.
En él vives,
José Hernández.

Y cuando la violencia o la injusticia
metan sus sanguijuelas insaciables,
alzará con tu voz el horizonte un
malón de guitarras populares,
y será cada criollo un Martín
Fierro, nuestra rebeldía,
José Hernández.